“ A Child Point of View.”
Rodeada por palmas reales y enormes algarrobos la casa donde siempre había vivido Ramón, mi abuelo materno, tenía un encanto especial que hasta hoy me llega envuelto en las bocanadas de humo que expulsaba con deleite mientras contemplaba aquel tabaco que había cultivado y torcido con sus manos.

Lejanos están ya los días en los que ansioso esperaba la llegada de las vacaciones para irme a la finca de mis abuelos allá por Ciego de Avila.
Sentado en su taburete preferido que recostaba contra las tablas del portal sorbía el café caliente que le traía mi abuela y le daba vueltas entre sus dedos a aquel puro que una y otra vez retiraba con su brazo extendido y colocaba a la altura de sus ojos para saborearlo también con la mirada, mientras tanto yo sentado a su lado, lo contemplaba y para mis adentros me decía: algún día sere como mi abuelo Ramón, es por ello que desde entonces comencé a nutrirme de las experiencias acumuladas por él y mi tía Mercedes, quien siempre estuvo junto a él auxiliándolo en la siembra, cosecha y confección del tabaco.
Motivado por ambos, comencé desde entonces a aprender todo lo relacionado con la siembra y cosecha del tabaco, esa planta maravillosa que como se conoce cuando los españoles llegaron a Cuba en 1492 ya era cultivada por nuestros aborígenes, de allí una de las varias razones importantes para que el tabaco cubano sea reconocido y apreciado entre los mejores del mundo.
Sin embargo mi interés no se detuvo solamente en la siembra y cosecha de la planta, sino que desde aquel entonces aprendí también cómo se hacía un buen tabaco, algo que al igual que toda especialidad tiene sus secretos entre ellos la correcta selección de las hojas que permitan una liga que traiga por resultado diferentes y exquisitos sabores. El camino recorrido hasta hoy ha sido largo, en La Habana desde 1990 a 1997 laboré en la prestigiosa fábrica H. Hupman donde adquirí la destreza necesaria para que al llegar a Estados Unidos pudiera trabajar en el oficio que desde niño amé, hasta que me aventuré a fundar mi propia compañía Five Stars Cigars, a partir de ese momento he puesto y seguiré poniendo mi mayor empeño para llevar a los consumidores de mis puros las delicias que busca un buen fumador cuando saborea un tabaco de verdadera calidad, no puede haber satisfacción mayor que la de conocer que la obra que sale de nuestras manos llena de placer a aquellos que la hacen suya.








